julio 23, 2021

30 Años de la Constitución Política De Colombia: Avances en la construcción de Derechos y retos por acometer

Constitución política de Colombia
Constitución Política de Colombia

El pasado 4 de julio se cumplieron 30 años de la expedición de nuestra Constitución Política por lo que queremos en este Artículo hacer en homenaje a este importante hecho, un breve recuento de su origen, la importancia de sus disposiciones que significaron en ese momento un gran avance en el reconocimiento de derechos y libertades de los que hoy en día gozamos, para culminar con un análisis del camino que aún queda por recorrer para la materialización de los postulados constitucionales.

El origen de nuestra actual constitución es meramente popular: para las elecciones del 11 de marzo de 1990 en Colombia estaba previsto escoger a senadores, representantes a la Cámara, diputados de asambleas locales, concejales municipales, alcaldes y al candidato presidencial del Partido Liberal, seis papeletas para seis elecciones.

Sin embargo, por iniciativa de los estudiantes, en las calles, o impresa en los periódicos para que la gente la recortara y la depositara en las urnas se circuló la Séptima Papeleta que decía: “Plebiscito por Colombia, voto por una Asamblea Constituyente que reforme la Constitución y determine cambios políticos, sociales y económicos en beneficio del pueblo”.

Si bien finalmente no se pudo determinar con exactitud el gran número de séptimas papeletas habían sido presentadas por los votantes, la iniciativa tuvo tal acogida que el entonces presidente Virgilio Barco organizó un plebiscito constitucional en las elecciones presidenciales del 27 de mayo. Ese día, ya de manera formal, más de cinco millones de colombianos votaron de una Asamblea Constituyente.

Impresión de la séptima Papeleta en el periódico El espectador – Mayo de 1990

Las elecciones de los que serían miembros de la Asamblea Nacional Constituyente se llevaron a cabo el 9 de diciembre de 1990 eligiendo a 59 personas denominadas constituyentes que desde el 5 de febrero de 1991 sesionaron en el Centro de convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada para finalmente promulgar el 4 de julio de ese mismo año la nueva Constitución.

La Constitución vigente para ese momento era la de 1886, que con más de 100 años de vigencia resultaba anticuada e incongruente con el momento histórico actual, dicha constitución establecía por ejemplo que el pilar fundamental del estado era el catolicismo, se restringía el derecho al voto, se permitía la pena de muerte, se prohibía el divorcio y otorgaba grandes poderes al presidente, como el de elegir gobernadores y magistrados, por lo que el poder del presidente era casi que absoluto.

La Constitución del 91 en sustitución de la de 1886 significó un cambio de 180 grados en la forma en que eran comprendidos los derechos humanos, y significó un redireccionamiento de la labor del Estado en pos de la garantía de dichos derechos que habían tenido origen en la participación democrática y la inclusión.

La resignificación del concepto de Derecho Humano trajo consigo el reconocimiento del papel activo de cada ciudadano en la búsqueda de la garantía de sus derechos, por lo que se creó la acción de tutela como un mecanismo expedito, efectivo y simple para que los ciudadanos puedan hacer valer sus derechos fundamentales

Se reconoció la supremacía e integridad de la Constitución Política frente a todo el ordenamiento jurídico, y se denominó “la norma de normas” lo que significa que que las leyes, los decretos y cualquier otro instrumento debe interpretarse y aplicarse de conformidad con los nuevos postulados. Para esto, se consideró necesaria la creación de la Corte Constitucional como guardiana de la Constitución.

Se modificó la estructura del Estado Colombiano creando un sistema de pesos y contrapesos lo que moderó el ejercicio de los poderes y facultades de las autoridades, incluyendo al Presidente de la República.

Entre otros muchos cambios, se destaca que la Constitución política del 91 fue la primera en la región en exigir al Estado un respeto especial por el medio ambiente ya que se consagró como derecho fundamental el goce de un ambiente sano. Por esta razón, nuestra actual constitución política también ha sido denominada como “La Constitución ecológica”

Todos los derechos reconocidos por la Constitución del 91 que hoy damos por sentado implicaron cambios importantísimos en el diario vivir de todos los colombiano. Ser un Colombiano hoy en día es totalmente diferente a lo que era ser un ciudadano antes de la Constitución de 1991, particularmente para las mujeres, las minorías y la comunidad LGBTI.

Pese a que la Constitución de 1991 es la Constitución más progresista que hayamos tenido podría decirse que aún estamos a medio camino en la materialización de derechos fundamentales, lo que se puede evidenciar en los últimos estallidos sociales y la inconformidad que sigue reinando en muchos sectores sociales. Así entonces, ¿Qué hace falta?

Para dar respuesta a esta inquietud, es necesario tener en cuenta que la constitución per se no tiene el poder de cambiar mágicamente las realidades, la constitución es como el corazón de nuestro Estado que para su correcto funcionamiento como un todo, tal como ocurre con el cuerpo humano requiere también del buen funcionamiento de los demás órganos.

El Estado Social de Derecho consagrado en la Constitución Política del 91 requiere también de un fuerte andamiaje institucional cuyo fortalecimiento y correcto funcionamiento depende también de la voluntad política para hacer realidad los derechos.

El camino de la materialización de los Derechos Constitucionales depende del fortalecimiento institucional y de los recursos económicos que el Estado Colombiano pueda recaudar y distribuir eficientemente para lo cual es absolutamente necesario implementar acciones para fortalecer las instituciones que vigilan la correcta ejecución de recursos públicos y fortalecer en igual forma el andamiaje jurídico para sancionar los hechos de corrupción.

Estos 30 años de vigencia de la Constitución política del 91 recogen un sinfín de experiencias en la construcción del nuevo significado de ser ciudadanos, destinatarios de nuevos derechos y deberes. A la luz del largo camino que aún queda por recorrer en la búsqueda de mejores condiciones para todos, recapitular los orígenes de nuestra constitución política e identificar los claros avances que trajo los últimos años resulta fundamental para que podamos apropiarnos de nuestra historia y de nuestros derechos. Esperamos que este artículo haya sido útil en este propósito.

Si quieres conocer más sobre pago de sentencias te invitamos a leer nuestro artículo “La absolución en un proceso penal no necesariamente implica responsabilidad del Estado y reparación”,  recuerda seguirnos en redes sociales Facebook y YouTube.

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Fotografía “Impresión de la Séptima Papeleta en el periódico El Espectador – Mayo de 1990” tomada hacemosmemoria.org.


 

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